Juana Josefa, su tatarabuela, Ninfa, su bisabuela, Ángela Ninfa, su abuela, y Lulú, su mamá, mujeres corianas del siglo XIX y comienzos del XX, nunca imaginaron que su voz llegaría al actual milenio con la más avanzada tecnología y un público sustancialmente más amplio que el de la intimidad de su hogar.
Luli Delgado emprendió una investigación sobre sus raíces familiares que la llevó, quizás sin querer, a esbozar un retrato de la mujer venezolana de cuatro generaciones. Antes de que se vayan, cuyo prólogo fue realizado por el historiador Ramón J. Velásquez, es el primer libro de la periodista venezolana radicada en Sao Paulo.
Son cuatro generaciones de mujeres que reflejan a un colectivo, a una sociedad y su idiosincrasia. “Todas tienen en común su integridad, su fuerza, son echadas pa’ lante, no se dejan vencer. Les pasan cosas buenas y cosas malas. No importa el tamaño de la limitación, nuestras mujeres son mamás, empujan, son un motor”, comenta Delgado. De fondo está un país que pasa del mundo rural al urbano, un ambiente de tensiones políticas y sociales, pero también de buen humor y creatividad.
La investigación nació en la Universidad Católica Andrés Bello. “Quería hacer un documental sobre mi abuela pero no tenía los recursos para hacerlo”, recuerda la periodista graduada en 1980. En realidad, el libro le exigiría todo el bagaje que recibió después: un posgrado de cine y televisión en Washington, un fructífero trabajo al lado de Carlos Oteyza en Cine Archivo Bolívar Films y una experiencia en la Fundación Andrés Mata, que le llevó a adentrarse en estos relatos de vida, desde la crónica en primera y tercera persona.
En Antes de que se vayan hay anécdotas tan interesantes como la del hombre que prestaba la urna a todos los muertos de su pueblo en Paraguaná. Pero también los comentarios de su bisabuela, quien decía categórica que “el mejorcito de los hombres, merece la horca” o la anécdota del abuelo que pegaba un papelito en el espejo para recordar que estaba peleado con su mujer. ”Siempre las mujeres hablando de los hombres y viceversa, pero cuatro generaciones más tarde, nos seguimos casando y viviendo”.
Ramón J. Velásquez se refiere en el prólogo a la riqueza del anecdotario coriano, ”que recoge en episodios modestos o trascendentales, esta característica de tierra fundadora del país”. Y parte de ese anecdotario es revelado por la autora, quien se considera una apasionada de la historia.
Luli Delgado es amante de los métodos de investigación. ”El periodismo más inteligente es el que contextualiza”. Tal convicción la hizo participar en la creación del Centro de Documentación de la Fundación Andrés Mata.
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